Sugerencias para la Navidad

por | Dic 23, 2019 | Navidad

Llega otra vez la Navidad (¡qué pronto pasan los días!). Todavía parece que fue ayer cuando recordamos la Navidad que celebró san Francisco en Greccio, cuando recordamos cómo quería Francisco que se celebrara la Navidad; parece que fue ayer cuando Francisco de Asís nos recordaba que la Navidad es por encima de todo el misterio del Dios que ha nacido en el camino y que en Navidad es Dios quien ha puesto un canto en la noche… ¡Cómo pasan los días tan pronto! Y de nuevo se nos ofrece esta oportunidad de celebrar la Navidad.

Llega, pues la Navidad para todos, pero no todos la celebramos de la misma manera, pues cada uno le damos un sentido diverso. Al igual que cuando vamos a una tienda a comprar un regalo y nos preguntan: ¿como cuánto quiere gastar? Así, la Navidad nos apremia a aclararnos: ¿qué pretende usted de la Navidad? ¿quiere celebrarla al estilo de Francisco de Asís, concentrando todo en torno al misterio de Dios hecho hombre de donde arranca toda la historia? ¿O quiere celebrarla al margen de toda cuestión religiosa? ¿Quiere usted pasar como sea y cuanto antes estos días porque le traen malos recuerdos o quiere que dejen en usted un recuerdo imborrable? ¿Quiere celebrarla solo o en compañía? ¿quiere usted ser original, como Francisco de Asís, que desde el amor al Niño recién nacido no cabía dentro de sí o prefiere algo “clásico”, es decir, comer, beber, vestir bien y basta?

La Navidad, como todo en la vida, es una oportunidad. Tiene el sentido que cada uno le quiera dar… aunque, es verdad que, para los creyentes, la Navidad siempre es un gran regalo de eses Dios que vuelve a ofrecernos a su Hijo, como luz y camino. ¡Qué agradecidos debemos estar!

Este año, en Navidad, te sugiero que aceptes ser algo más original que otras veces. Verás que te irá bien. Te sugiero, por ejemplo, estos pequeños retos:

  • Comienza por cuidarte a ti mismo. Quizás necesitas descanso o quizá necesitas repensar algunas cosas; quizás necesitas reconciliarte; o simplemente hablar más con quien está a tu lado… Y te sugiero que te cuides con cariño, porque eso es aprender a cuidarnos como Hijos de Dios, con la delicadeza y la ternura de Dios. Cuídate a ti mismo, todos se beneficiarán de ello.
  • Recorre el camino hacia ti mismo. Sé que “el camino a lo cercano es siempre para nosotros el más largo y arduo” y, por ello, preferimos solucionar las cosas del prójimo antes que las nuestras. Y, sin embargo, en Navidad recorre el camino hacia dentro, conecta con eso dentro de ti te hace daño o hace tiempo que está en desorden. Por que “lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado”.
  • Intenta una Navidad compartida. Abre el círculo de tu celebración, no te contentes con los de siempre, llama a tu mesa, a tu casa a alguien con quien te gustaría pero no te atreves. Aproxímate más a la gente y mírala de otra manera, hasta que la veas como hermano. En Navidad reencuentra a tu hermano. No hace falta ir lejos, quizás tienes que empezar cerca: tu marido, tu mujer, tu familia, tus amigos, tu fraternidad… Tómate tiempo, habla, dialoga, escucha… dales la oportunidad para una Navidad distinta.
  • Ofrece algo más que cosas, ofrece tu persona… En navidad Dios no nos ofrece cosas, ni riquezas, ni bienes, ni siquiera solución a tantos problemas… Dios nos ofrece al Niño, al Hijo, Dios nos ofrece “relación”. Navidad es una buena ocasión para ofrecer relación y recapacitar en nuestras relaciones.
  • Comparte también tus bienes… Sí, comparte también algo de tus bienes. ¡Hay tantos hermanos nuestros a los que les falta lo necesario! No es preciso que tengas mucho para dar mucho. Se trata de compartir algo, lo que puedas, de modo que otros puedan gozar de tu alegría, también de tu bolsillo. Si compartes, hazlo con elegancia, como dice el evangelio: “que tu izquierda no sepa lo que hace tu derecha”; comparte sin paternalismos, si prepotencia, sin humillar… Cuando des algo o si haces un regalo, pon algo “tuyo”, algo de tu persona, de tus cualidades, pon tu calidad, tu relación, entrégate en aquello que das.

Puede que estas sugerencias no sean para ti o que solo te sea factible alguna de ellas. No importa. Lo importante es que te decidas a celebrar una Navidad distinta, original. Eso sí, cualquier cosa que emprendas hazlo con generosidad, porque generosidad es el estilo de Dios y es el estilo de las personas “grandes”, como Francisco de Asís, que buscó a Dios generosamente y amó a los pobres y amó la vida y la cantó en abundancia. LO que importa no es solo lo que se hace sino, sobre todo, cómo se hace…

¿Con estas sugerencias podemos esperar una Navidad distinta? Sí, porque, al final, la SUGERENCIA es hacer de la vida Navidad, porque, cuando hacemos de la vida Navidad, Dios florece y nace de nuevo y el mundo se vuelve escenario de fraternidad y de paz. ¿Es que necesitamos otra cosa?

Joxe Mª Arregi Guridi, Ofm

¡FELIZ VIDA, FELIZ NAVIDAD!

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